jueves, 27 de mayo de 2021

"Esta herida llena de peces" de Lorena Salazar Masso


No existen los finales extraordinarios en las novelas; lo que parece inverosímil cobra sentido en la narración, en la descripción que el lector va recogiendo con cada frase, en el resumen mental de cada párrafo. O bien cuando cierra el libro tras la última página. Así que lo que se presenta como imposible se puede cobijar en el supuesto de que en esta historia “así sucedieron las cosas y qué le vamos a hacer”.

lunes, 17 de mayo de 2021

"Un día de la vida de Iván Denisovich" de Alexandr Soljenitsin


Siberia queda allá donde da vuelta el aire. Bien lejos. Hace mucho frío, el termómetro registra -50°C en los momentos más gélidos. Ahí vive gente, actualmente está habitada por unos 36 millones de personas. Todas andan bien cobijadas, de lo contrario se les congelaría hasta la sangre. Eso he leído.

jueves, 29 de abril de 2021

Preliminar y estructura (Serie 1, N° 1)

 


Ian Hacking (1936) piensa con Thomas Kuhn, Paul Feyerabend, Casimiro de Lewy ─su director de tesis en la maestría y el doctorado─ y con Wittgenstein ─del que fuera alumno su mentor─ cuando hace historia y filosofía de la ciencia, sobre todo aquella que se desarrolló en el siglo XX. Claro, cualquiera pilla que busca describir y explicar cómo fue tomando forma esta ciencia, y para eso, lo dicho, hay que buscar en la historia, en los experimentos de antes en analogía y diferencia con los de ahora, y, sobre todo, en el lenguaje. En suma, la noción continuista de historia permite aplicar un método filosófico para dar cuenta de un realismo científico, donde la ciencia es ante todo una práctica humana y por eso mismo social. Pero ojo aquí, el también presidente del College de France y profesor en la Universidad de Toronto, hace una crítica a la construcción social de la realidad propuesta por Michel Foucault ─del que recoge, curiosamente, su categoría de crítica─.

domingo, 25 de abril de 2021

"Lima la horrible" de Sebastián Salazar Bondy



La lisura en la narrativa de las ciencias sociales es vigilada por grafómanos que se azoran cuando alguna irreverencia interrumpe el llano en que vierten su academicismo. Supongamos que no es mala idea, aunque es problemático sospechar que les basta el respeto antes que la contundencia de la conclusión derivada lógicamente del argumento. Luego están los adjetivos, arrebatados del relato que da forma a la realidad y sustituidos con sustantivos que ni los mismos eruditos saben cómo hacerlos llegar a sus dilatadas fronteras. Claro, lo resuelven con conceptos que hacen operar a las categorías, y es así como salen al paso de cualquier crítica que se les haga. ¡Son listo, hay que decirlo, pero no por eso tienen talento!

viernes, 23 de abril de 2021

"También esto pasará" de Milena Busquets

 


En mitad de una sesión de seminario mi profesor lanzó “lo malo en la vida del hombre es que eventualmente va a morir”. Mis compañeros rieron, y la risa venía a lugar, porque mi profesor externó la sentencia después de discutir el problema de los planes y los proyectos a largo plazo, que, si bien pueden no llegar a cumplirse, la Modernidad los sugiere como indispensables para existir. Porque sí, la forma social cuenta con ellos, con los sueños y los deseos de las gentes.

martes, 30 de marzo de 2021

“La mala hora” de Gabriel García Márquez

 


Al sol de mediodía se le conoce como la hora del demonio, de Lucifer, de la gente que respira y transpira maldad. Así es en la provincia. Es la hora binnidxaba´. Las viejas costumbres han venido recomendando desde hace muchas décadas, no salir de casa, o esperar a que pasen unos minutos y, entonces sí, retomar la vida cotidiana de las calles. Incluso, a quienes esta mala hora los pilla en mitad de un mandado, sin más se suben a una banqueta o buscan la sombra de un árbol para resguardarse hasta que algo nunca he sabido qué les indique que ya pueden continuar. Mi abuela decía que a esa hora estaba prohibido mentir, lanzar maldiciones o abrir la ventana sin ofrecer una pequeña plegaria a San Vicente Ferrer, el santo patrón del pueblo. Eran los minutos más despiadados del día, más aún si era domingo.

viernes, 12 de marzo de 2021

“Freud: una historia política del siglo XX” de Eli Zaretsky

 


Eli Zaretsky nació en Brooklin, Nueva York. Es historiador y se doctoró en Filosofía por la Universidad de Maryland. Ha escrito por lo menos dos obras sobre la historia política y cultural del psicoanálisis. El libro que ahora mismo voy a comentar se llama Freud: una historia política del siglo XX (Paidós, 2017).

domingo, 28 de febrero de 2021

“¿Por qué el psicoanálisis?” de Élisabeth Roudinesco

 


En la maestría hice mi tesis sobre el discurso freudiano y el problema del método en el psicoanálisis. Mis hipótesis eran modestas, pues en menos de ciento cincuenta páginas sostuve que si bien la asociación libre fue producto de modificaciones ulteriores a la catarsis que practicaron Freud y Breuer, tan bien es cierto que la inauguración del psicoanálisis no se fundaba completamente en ella. Esto quería decir, según yo frente a mi directora de tesis y los sinodales el día de mi examen de grado, que con mi lectura crítica de un conjunto de obras de Sigmund Freud y de la mano de Michel Foucault con su historia como disrupción, encontré textos psicoanalíticos incluso desde su famoso Proyecto y mucho antes de La interpretación de los sueños. Sin duda que esto me metía en un aprieto, pero logré convencerlos de que no estaba muy equivocado bajo el siguiente argumento: si considero el contexto histórico para clarificar la emergencia del psicoanálisis, entonces lo que tienen que hacer los psicoanalistas o freudianos actuales es defender el pathos del siglo XIX y no el discurso atemporal freudiano, y eso, muchachos, sería un absurdo. Dijeron que sí, que estaban de acuerdo, y fueron los diez minutos más largos de mi vida en un auditorio donde casi nadie fue a verme actuar.

viernes, 19 de febrero de 2021

“Tras las huellas del materialismo histórico” de Perry Anderson

 


Carlos Fernández Liria, profesor de filosofía, dice que el materialismo, de principio, consiste en ese lugar que está afuera, en otra parte, del idealismo, y uno en particular, el desarrollado por Hegel. La tesis es, a grandes rasgos, la siguiente: la forma de todo está en el pensamiento, vaya, que es una construcción del pensamiento. Pero aquí el materialismo es, además, histórico. La formulación conceptual, si bien no es acuñada por Karl Marx, sí que tiene su argumentario en la teoría del filósofo y economista alemán, y viene a decir algo más o menos así: el materialismo histórico es la aplicación consecuente del materialismo dialéctico, el cual da cuenta de las leyes del desarrollo de la naturaleza y su relación con el hombre. Pero Perry Anderson (Londres, 1938) dice que es cosa más compleja, lo dice en “Tras las huellas del materialismo histórico” (Siglo XXI, 2ª edición), asegura que se trata de un cuerpo teórico producido por la razón y que su aplicación mantiene el cambio controlado de la sociedad. Es decir, es teoría y es práctica. Este historiador encuentra que la prominencia del materialismo histórico ha perdido espacios en el debate intelectual y propone una hipótesis continental al respecto: el marxismo francés, el de la Liberación, dominaba el terreno intelectual y militante, sin embargo, encontró su principal adversario en un movimiento filosófico llamado estructuralismo y, por si fuera poco, el olvido de sus objetos de estudio y su privilegio se alcanzó con los posestructuralistas.

“Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez

 


En 1951, en el Departamento de Sucre, Colombia, asesinaron a un hombre. La historia del crimen, según dicen los que saben, se recoge en "Crónica de una muerte anunciada" (La oveja negra, 1981, 1ª edición) del escritor Gabriel García Márquez (Aracataca, Magdalena, Colombia, 1927). Esta obra conjuga la narrativa y la investigación periodística, lo que ha hecho asegurar a más de uno que se trata de una novela policiaca.

jueves, 11 de febrero de 2021

“La farsa de las startups” de Javier López Menacho

 


Una startup es una empresa de reciente creación que aspira a escalar económicamente de forma acelerada. Su construcción y operación está estrechamente relacionada con el internet y las TIC’s. Su objetivo es básico, satisfacer las necesidades de su target, es decir, su público objetivo. Su financiamiento puede proceder de inversores privados o público. Al principio pueden ser dos amigos trabajando desde la universidad en la cochera de sus casas y en breve se espera que ofrezcan centenas de puestos de trabajo en su país de origen y a nivel mundial. Al final, quienes estén al mando de una startup se forran de billetes. Solo hay un problema: nueve de cada diez fracasan, y la excepción se publicita como la norma. Ese es su único y más peligroso problema y por eso mismo interesa a las ciencias sociales.  

domingo, 7 de febrero de 2021

“Larga distancia” de Martín Caparrós

 


Ayer por la tarde terminé de leer Larga distancia (Malpaso, 2017) de Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), su primer conjunto de crónicas publicado originalmente en 1992. En su momento Tomás Eloy Martínez dijo de esta obra que en ella, Caparrós recuperaba la vieja tradición de los cronistas y que además la renovaba. Malpaso Ediciones, en su colección Lo real, ha recuperado aquellas palabras en forma de prólogo, y en éste se puede leer lo siguiente: “Lo mejor de Larga distancia está, sin embargo, en esa zona equívoca donde las crónicas se entretejen con la historia y la historia con la ficción”. El mismo Martín Caparrós lo ha dicho en otro lugar, la crónica Lacronica, dice él tiene algo de historia y mucho de ensayo, pero sobre todo conecta con el yo que ve y después decide contarlo. Este libro se trata del viaje, de las vicisitudes de partida y el arribo al destino, de los planes antes de irse y las fórmulas necesarias para regresarse al punto de origen con las historias que se fueron a buscar.

domingo, 31 de enero de 2021

“Qué hacemos con el trabajo” de Juan José Castillo (coord.)

 


Ediciones Akal, junto con un colectivo de reflexión crítica, han construido una colección que lleva por nombre “¿Qué hacemos?”. Qué hacemos con la política económica y la educación, con la sociedad laica y la crisis ecológica, por ejemplo. Juan José Castillo Alonso, profesor de sociología en la Universidad Complutense de Madrid, coordinó el número 9 de este proyecto: “¿Qué hacemos con el trabajo?” (Akal, 2013). La respuesta a esta pregunta exige meditar una cuestión previa: “¿Qué hacemos cuando el miedo, la resignación, la rabia, nos paralizan?”. Pues bien, Ruth Garavante, David García, Chs González y Rocío Lleó no dudan en responder lo siguiente: “elaborar una agenda social que se oponga al programa de derribo iniciado”. Es decir, el plan es trabajar conceptual y operativamente, comprender el mundo de la economía de “expertos y eruditos” y lograr definirlos en el mundo de lo cotidiano. Solo así seremos capaces de ver, otra vez lo digo, por dónde le entra el agua al coco.

“El lobo estepario” de Hermann Hesse

 

La burguesía está compuesta por gente tibia; son unos pechos fríos. Les gusta la pintura y la buena música, el arte y la cultura, leen grandes enciclopedias y tochas novelas, pero son incapaces de inmolarse en mitad del intento por vivir del lienzo o la ejecutando de una pieza clásicas, no dudan en renunciar a la primera crítica del sabio letrado sobre sus intentos de ser escritores. Por eso mismo Harry Haller, heterónimo de Hermann Hesse (Wurtemberg, 1877) y personaje central de “El lobo estepario (solo para locos)” (Editorial Colon, 1946, mismo año en el que nuestro autor recibió el Premio Nobel de Literatura) le declara su odio. Claro, la burguesía a la que Harry alude está lejos de aquella que Marx convirtió en la gran enemiga del proletariado, pero en cualquier caso, ¿quién sería indiferente a la tibieza de esa clase acomodada frente a lo que, a decir del actor principal de esta novela-ensayo, representa la pereza intelectual?

jueves, 21 de enero de 2021

"Viaje a la Palestina ocupada" de Eric Hazan

 


“A ojos de los opresores” dice Éric Hazan (Francia, 1936, 84 años), “un buen oprimido es un oprimido tranquilo y, a ser posible, silencioso”. Cuando se rebela, sospecha nuestro autor, las alarmas se encienden, porque quien se atreve lo hace contra los buenos propósitos, contra los planes trazados que, de seguirse, terminarían en buen puerto. Hazan no dice quiénes son los opresores, pero durante un mes recorriendo los llamados Territorios Palestinos, particularmente tres ciudades de Cisjordania, y a través de una crónica que incluye la ensayística y fragmentos de entrevistas, trata de dar cuenta de esa “maquinaria abstracta” llamada “La ocupación”. Entonces leo con la calma de quien sabe de qué lado está, como quien entiende que la historia nunca va a contar la mejor versión del ser humano, como el que padece la confusión emocional cuando sus amigos judíos explican todo lo necesario para hacer comprensible sus posturas y posiciones. Uno ama y aprecia a los suyos, lo demás es pura coincidencia.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

El inconsciente, la técnica y el discurso capitalista" de Néstor A. Braunstein

Las fórmulas y las pistas para leer un buen libro están en la introducción; casi siempre. La técnica, al menos la que yo utilizo, consiste en pasar de la frase posmoderna de “leer entre líneas” y abocarse en lo sustancial del texto (lo estrictamente escrito, eso quiero decir). Los resultados casi siempre son favorables, de tal manera que en más de una ocasión he caído en la cuenta de que el principio de la obra no tiene nada que ver con el final y su argumentario, o que las conclusiones no se derivan por más que hago el esfuerzo de volver y recorrer nuevamente el largo del texto. Por otro lado, esta misma estrategia ha logrado que pueda descifrar intenciones aparentemente encriptadas por el autor. Sea como fuere, los libros que actualmente estoy estudiando se han ido convirtiendo en un reto cada vez más complicado, sobre todo porque mis lecturas se han tornado pragmáticas, lo que viene a decir algo así como “necesito encontrar esto o lo otro o bien el ejercicio no habrá valido la pena”.

jueves, 19 de noviembre de 2020

"Marx desde cero... para el mundo que viene" de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero

La pregunta que ahora mismo me aqueja es la siguiente: ¿Cómo se hace uno marxista? Algunas certezas conservo al respecto: leyendo “El capital”, de principio a fin y comentarlo en corro y con cigarros con quienes han hecho lo mismo, si hay ahínco y cierta fruición, según me cuentan, los resultados suelen ser potentes y en varios sentidos prácticos; luego seguir leyendo, pero ahora a los comentaristas, es decir, navegar en el extenso mar de los marxismos, pillar al que mejor se explica o al que mejor entendemos, seguirlo línea por línea y volver al tocho de Karl Marx una y otra vez. Así, digo yo, o quizá se me ocurre, uno se hace marxista. He escuchado que hay otras formas, menos ortodoxas, y consiste en poner en práctica las ideas que algún sabio profesor de filosofía comenta en una asamblea y a los que le escuchan les hace mucho sentido, pero eso, sospecho, ya no es puro, más bien derivativo y quizá de marxista eso tiene muy poco. En fin, habría que ver, más bien, la clase de marxista que se quiere llegar a ser.

jueves, 12 de noviembre de 2020

"La vuelta de tuerca" de Henry James



El CONACULTA y la Universidad Veracruzana han emprendido un gran proyecto: “Sergio Pitol Traductor”. Se trata de obras de la literatura universal traducidas por el escritor mexicano Sergio Pitol Deméneghi, quien nació en 1933 y fallecido en 2018 a los 85 años. El políglota mexicano por excelencia. En esta colección he leído “El castillo de los Cárpatos” de Julio Verne y ahora La vuelta de tuerca (Conaculta y Universidad Veracruzana, 2011) de Henry James (Nueva York, 1843; se hizo inglés en 1915).

viernes, 30 de octubre de 2020

"La fábrica del emprendedor. Trabajo y política en la empresa-mundo" de Jorge Moruno

 

Honestamente, a veces quisiera ser amigo de los famosos, de esos que publican libros y aparecen en televisión en programas descafeinados. Al principio me decepcionaban cuando los miraba discutir con cretinos e ignorantes en cadena nacional, pero poco a poco fui entendiendo que ellos tenían que estar ahí, porque conciben la política como un escenario de combate donde se sobrevive o se muere. ¡No pueden dar concesiones, tienen que aparecer! Jorge Moruno (Madrid, 1982) es uno de ellos, que igual se planta con seguridad frente a unos trajeados políticos cabrones de derecha, y sin más se cuela a un bar de barrio madrileño y desde un escenario improvisado habla del precariado, del 15M, de PODEMOS y de América Latina. Ah, no duda en citar a Marx en público y criticar los marxismos que se niegan entender que las esquinas del cuadrilátero de boxeo también son para curarse las heridas y volver “a por todas” en el siguiente asalto. Pero lo dicho, no es mi amigo, así que le sigo la pista pensando en que tarde o temprano discutiremos con dos rondas de chelas en algún lugar del planeta ("que el precariado se haga visible"): En Madrid, en Bogotá o en la ciudad más bonita del mundo: la CDMX.

lunes, 26 de octubre de 2020

“La fragilidad del campamento. Un ensayo sobre el papel de la tolerancia” de L. M. Oliveira

La tolerancia tiene que ver con las acciones, es decir, con la ética, lo que implica el juicio sobre la praxis vertida en la moral.

La idea por su puesto que no es mía, le pertenece a un buen amigo que escribió un libro sobre ética y política para los tiempos violentos que hemos estado viviendo en los últimos años (en breve compartiré mis apuntes de lectura al respecto). Y si lo comento aquí es porque coincide (mínimamente) con los planteamientos de L. M. Oliveira (Ciudad de México) en “La fragilidad del campamento. Un ensayo sobre el papel de la tolerancia” (Almadía, 2013). Son los tolerantes, dice el autor, los propensos, y quizá los únicos con el derecho, a ejercer la intolerancia, incluso usando la fuerza si ésta es necesaria y legítima. En este sentido, y tratando de desenredar la complicada (que no por eso compleja) hipótesis del también profesor de la UNAM, el papel de la tolerancia está frente a los que habitan la barbarie: así que viene bien ser intolerantes con los carentes de empatía, ante los que se mueven psíquica y emocionalmente en el “yo-ellos”. Los otros, reflexiona, son objetos que bien pueden ser víctimas de los bárbaros.
La conclusión es buena, nada qué discutirle, pero desafortunadamente el profesor Oliveira, digo y yo ―¿y quién soy yo para decirlo?― no deriva esto de lo que propuso como premisas y argumentario.