Como estos son unos cometarios a la
luz de la teoría psicológica, comenzaremos diciendo que la psicología intenta
dar cuenta del comportamiento humano en tanto patrones de conducta, para ello
descifra la relación entre motivación y emoción, sensación y percepción,
pensamiento y lenguaje, imaginación e inteligencia, desarrollo y personalidad y
aprendizaje y memoria. Aquí están los bastiones teóricos con sus modelos en los
que reposa el estudio y la práctica de esta ciencia derivada de la filosofía,
como casi todas las disciplinas que disertan en torno al lugar y el papel del
hombre en el mundo que le cupo en suerte. No obstante, hay una dimensión
empírica de todo esto y está en la vida misma, es decir, cuando los individuos
se despiertan y comienzan a desplegar sus rituales matutinos y desquitan así la
vida cotidiana: ducharse, ir de camino al trabajo, quedar con alguien en algún
bar después de la oficina y por las noches, con suerte o sin ella, irse a la
cama solo o acompañados. Los niños, las mujeres, los adultos, los exiliados…
todos, en cierta forma, acudimos a los patrones de conducta. En suma, hay una
estructura que nos abraza y por eso mismo la hace susceptible de ser estudiada
y explicada.