Pues bien, Pedro Molina Temboury (Málaga, 1955) es un autor de novelas, escribe también poesía y teatro. Tiene en su estantería fabulosos libros de viaje que valen la pena leer como quien ahí está. Este señor conoce de punta a punta Europa y buena parte del resto del mundo. En fin, un viajero que a su vuelta escribe y escribe sin tomarse una pausa. Mi librero me consiguió esta hermosa edición de “El hombre de Madrid” (Alfaguara, 1989), un texto muy corto de apenas 164 páginas que uno puede leer un jalón; no fue mi caso, nunca es mi caso. Lo leía de noche, antes de dormir, tumbado en la cama después de terminar de hablar con la gente que me importa mucho. Con cada página trataba de dar con algún mensaje preciso que Molina quisiera comunicarme, y no, no encontré ninguno, más bien di con la voz narrador de Fausto ―un fotógrafo de notas provinciano que presume de cosmopolita―, que pasó de tener una vida tranquila en Madrid a convertirse en sospechoso de espionaje a favor de la URSS.