domingo, 28 de febrero de 2021

“¿Por qué el psicoanálisis?” de Élisabeth Roudinesco

 


En la maestría hice mi tesis sobre el discurso freudiano y el problema del método en el psicoanálisis. Mis hipótesis eran modestas, pues en menos de ciento cincuenta páginas sostuve que si bien la asociación libre fue producto de modificaciones ulteriores a la catarsis que practicaron Freud y Breuer, tan bien es cierto que la inauguración del psicoanálisis no se fundaba completamente en ella. Esto quería decir, según yo frente a mi directora de tesis y los sinodales el día de mi examen de grado, que con mi lectura crítica de un conjunto de obras de Sigmund Freud y de la mano de Michel Foucault con su historia como disrupción, encontré textos psicoanalíticos incluso desde su famoso Proyecto y mucho antes de La interpretación de los sueños. Sin duda que esto me metía en un aprieto, pero logré convencerlos de que no estaba muy equivocado bajo el siguiente argumento: si considero el contexto histórico para clarificar la emergencia del psicoanálisis, entonces lo que tienen que hacer los psicoanalistas o freudianos actuales es defender el pathos del siglo XIX y no el discurso atemporal freudiano, y eso, muchachos, sería un absurdo. Dijeron que sí, que estaban de acuerdo, y fueron los diez minutos más largos de mi vida en un auditorio donde casi nadie fue a verme actuar.

viernes, 19 de febrero de 2021

“Tras las huellas del materialismo histórico” de Perry Anderson

 


Carlos Fernández Liria, profesor de filosofía, dice que el materialismo, de principio, consiste en ese lugar que está afuera, en otra parte, del idealismo, y uno en particular, el desarrollado por Hegel. La tesis es, a grandes rasgos, la siguiente: la forma de todo está en el pensamiento, vaya, que es una construcción del pensamiento. Pero aquí el materialismo es, además, histórico. La formulación conceptual, si bien no es acuñada por Karl Marx, sí que tiene su argumentario en la teoría del filósofo y economista alemán, y viene a decir algo más o menos así: el materialismo histórico es la aplicación consecuente del materialismo dialéctico, el cual da cuenta de las leyes del desarrollo de la naturaleza y su relación con el hombre. Pero Perry Anderson (Londres, 1938) dice que es cosa más compleja, lo dice en “Tras las huellas del materialismo histórico” (Siglo XXI, 2ª edición), asegura que se trata de un cuerpo teórico producido por la razón y que su aplicación mantiene el cambio controlado de la sociedad. Es decir, es teoría y es práctica. Este historiador encuentra que la prominencia del materialismo histórico ha perdido espacios en el debate intelectual y propone una hipótesis continental al respecto: el marxismo francés, el de la Liberación, dominaba el terreno intelectual y militante, sin embargo, encontró su principal adversario en un movimiento filosófico llamado estructuralismo y, por si fuera poco, el olvido de sus objetos de estudio y su privilegio se alcanzó con los posestructuralistas.

“Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez

 


En 1951, en el Departamento de Sucre, Colombia, asesinaron a un hombre. La historia del crimen, según dicen los que saben, se recoge en "Crónica de una muerte anunciada" (La oveja negra, 1981, 1ª edición) del escritor Gabriel García Márquez (Aracataca, Magdalena, Colombia, 1927). Esta obra conjuga la narrativa y la investigación periodística, lo que ha hecho asegurar a más de uno que se trata de una novela policiaca.

jueves, 11 de febrero de 2021

“La farsa de las startups” de Javier López Menacho

 


Una startup es una empresa de reciente creación que aspira a escalar económicamente de forma acelerada. Su construcción y operación está estrechamente relacionada con el internet y las TIC’s. Su objetivo es básico, satisfacer las necesidades de su target, es decir, su público objetivo. Su financiamiento puede proceder de inversores privados o público. Al principio pueden ser dos amigos trabajando desde la universidad en la cochera de sus casas y en breve se espera que ofrezcan centenas de puestos de trabajo en su país de origen y a nivel mundial. Al final, quienes estén al mando de una startup se forran de billetes. Solo hay un problema: nueve de cada diez fracasan, y la excepción se publicita como la norma. Ese es su único y más peligroso problema y por eso mismo interesa a las ciencias sociales.  

domingo, 7 de febrero de 2021

“Larga distancia” de Martín Caparrós

 


Ayer por la tarde terminé de leer Larga distancia (Malpaso, 2017) de Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), su primer conjunto de crónicas publicado originalmente en 1992. En su momento Tomás Eloy Martínez dijo de esta obra que en ella, Caparrós recuperaba la vieja tradición de los cronistas y que además la renovaba. Malpaso Ediciones, en su colección Lo real, ha recuperado aquellas palabras en forma de prólogo, y en éste se puede leer lo siguiente: “Lo mejor de Larga distancia está, sin embargo, en esa zona equívoca donde las crónicas se entretejen con la historia y la historia con la ficción”. El mismo Martín Caparrós lo ha dicho en otro lugar, la crónica Lacronica, dice él tiene algo de historia y mucho de ensayo, pero sobre todo conecta con el yo que ve y después decide contarlo. Este libro se trata del viaje, de las vicisitudes de partida y el arribo al destino, de los planes antes de irse y las fórmulas necesarias para regresarse al punto de origen con las historias que se fueron a buscar.

domingo, 31 de enero de 2021

“Qué hacemos con el trabajo” de Juan José Castillo (coord.)

 


Ediciones Akal, junto con un colectivo de reflexión crítica, han construido una colección que lleva por nombre “¿Qué hacemos?”. Qué hacemos con la política económica y la educación, con la sociedad laica y la crisis ecológica, por ejemplo. Juan José Castillo Alonso, profesor de sociología en la Universidad Complutense de Madrid, coordinó el número 9 de este proyecto: “¿Qué hacemos con el trabajo?” (Akal, 2013). La respuesta a esta pregunta exige meditar una cuestión previa: “¿Qué hacemos cuando el miedo, la resignación, la rabia, nos paralizan?”. Pues bien, Ruth Garavante, David García, Chs González y Rocío Lleó no dudan en responder lo siguiente: “elaborar una agenda social que se oponga al programa de derribo iniciado”. Es decir, el plan es trabajar conceptual y operativamente, comprender el mundo de la economía de “expertos y eruditos” y lograr definirlos en el mundo de lo cotidiano. Solo así seremos capaces de ver, otra vez lo digo, por dónde le entra el agua al coco.

“El lobo estepario” de Hermann Hesse

 

La burguesía está compuesta por gente tibia; son unos pechos fríos. Les gusta la pintura y la buena música, el arte y la cultura, leen grandes enciclopedias y tochas novelas, pero son incapaces de inmolarse en mitad del intento por vivir del lienzo o la ejecutando de una pieza clásicas, no dudan en renunciar a la primera crítica del sabio letrado sobre sus intentos de ser escritores. Por eso mismo Harry Haller, heterónimo de Hermann Hesse (Wurtemberg, 1877) y personaje central de “El lobo estepario (solo para locos)” (Editorial Colon, 1946, mismo año en el que nuestro autor recibió el Premio Nobel de Literatura) le declara su odio. Claro, la burguesía a la que Harry alude está lejos de aquella que Marx convirtió en la gran enemiga del proletariado, pero en cualquier caso, ¿quién sería indiferente a la tibieza de esa clase acomodada frente a lo que, a decir del actor principal de esta novela-ensayo, representa la pereza intelectual?

jueves, 21 de enero de 2021

"Viaje a la Palestina ocupada" de Eric Hazan

 


“A ojos de los opresores” dice Éric Hazan (Francia, 1936, 84 años), “un buen oprimido es un oprimido tranquilo y, a ser posible, silencioso”. Cuando se rebela, sospecha nuestro autor, las alarmas se encienden, porque quien se atreve lo hace contra los buenos propósitos, contra los planes trazados que, de seguirse, terminarían en buen puerto. Hazan no dice quiénes son los opresores, pero durante un mes recorriendo los llamados Territorios Palestinos, particularmente tres ciudades de Cisjordania, y a través de una crónica que incluye la ensayística y fragmentos de entrevistas, trata de dar cuenta de esa “maquinaria abstracta” llamada “La ocupación”. Entonces leo con la calma de quien sabe de qué lado está, como quien entiende que la historia nunca va a contar la mejor versión del ser humano, como el que padece la confusión emocional cuando sus amigos judíos explican todo lo necesario para hacer comprensible sus posturas y posiciones. Uno ama y aprecia a los suyos, lo demás es pura coincidencia.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

El inconsciente, la técnica y el discurso capitalista" de Néstor A. Braunstein

Las fórmulas y las pistas para leer un buen libro están en la introducción; casi siempre. La técnica, al menos la que yo utilizo, consiste en pasar de la frase posmoderna de “leer entre líneas” y abocarse en lo sustancial del texto (lo estrictamente escrito, eso quiero decir). Los resultados casi siempre son favorables, de tal manera que en más de una ocasión he caído en la cuenta de que el principio de la obra no tiene nada que ver con el final y su argumentario, o que las conclusiones no se derivan por más que hago el esfuerzo de volver y recorrer nuevamente el largo del texto. Por otro lado, esta misma estrategia ha logrado que pueda descifrar intenciones aparentemente encriptadas por el autor. Sea como fuere, los libros que actualmente estoy estudiando se han ido convirtiendo en un reto cada vez más complicado, sobre todo porque mis lecturas se han tornado pragmáticas, lo que viene a decir algo así como “necesito encontrar esto o lo otro o bien el ejercicio no habrá valido la pena”.

jueves, 19 de noviembre de 2020

"Marx desde cero... para el mundo que viene" de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero

La pregunta que ahora mismo me aqueja es la siguiente: ¿Cómo se hace uno marxista? Algunas certezas conservo al respecto: leyendo “El capital”, de principio a fin y comentarlo en corro y con cigarros con quienes han hecho lo mismo, si hay ahínco y cierta fruición, según me cuentan, los resultados suelen ser potentes y en varios sentidos prácticos; luego seguir leyendo, pero ahora a los comentaristas, es decir, navegar en el extenso mar de los marxismos, pillar al que mejor se explica o al que mejor entendemos, seguirlo línea por línea y volver al tocho de Karl Marx una y otra vez. Así, digo yo, o quizá se me ocurre, uno se hace marxista. He escuchado que hay otras formas, menos ortodoxas, y consiste en poner en práctica las ideas que algún sabio profesor de filosofía comenta en una asamblea y a los que le escuchan les hace mucho sentido, pero eso, sospecho, ya no es puro, más bien derivativo y quizá de marxista eso tiene muy poco. En fin, habría que ver, más bien, la clase de marxista que se quiere llegar a ser.

jueves, 12 de noviembre de 2020

"La vuelta de tuerca" de Henry James



El CONACULTA y la Universidad Veracruzana han emprendido un gran proyecto: “Sergio Pitol Traductor”. Se trata de obras de la literatura universal traducidas por el escritor mexicano Sergio Pitol Deméneghi, quien nació en 1933 y fallecido en 2018 a los 85 años. El políglota mexicano por excelencia. En esta colección he leído “El castillo de los Cárpatos” de Julio Verne y ahora La vuelta de tuerca (Conaculta y Universidad Veracruzana, 2011) de Henry James (Nueva York, 1843; se hizo inglés en 1915).

viernes, 30 de octubre de 2020

"La fábrica del emprendedor. Trabajo y política en la empresa-mundo" de Jorge Moruno

 

Honestamente, a veces quisiera ser amigo de los famosos, de esos que publican libros y aparecen en televisión en programas descafeinados. Al principio me decepcionaban cuando los miraba discutir con cretinos e ignorantes en cadena nacional, pero poco a poco fui entendiendo que ellos tenían que estar ahí, porque conciben la política como un escenario de combate donde se sobrevive o se muere. ¡No pueden dar concesiones, tienen que aparecer! Jorge Moruno (Madrid, 1982) es uno de ellos, que igual se planta con seguridad frente a unos trajeados políticos cabrones de derecha, y sin más se cuela a un bar de barrio madrileño y desde un escenario improvisado habla del precariado, del 15M, de PODEMOS y de América Latina. Ah, no duda en citar a Marx en público y criticar los marxismos que se niegan entender que las esquinas del cuadrilátero de boxeo también son para curarse las heridas y volver “a por todas” en el siguiente asalto. Pero lo dicho, no es mi amigo, así que le sigo la pista pensando en que tarde o temprano discutiremos con dos rondas de chelas en algún lugar del planeta ("que el precariado se haga visible"): En Madrid, en Bogotá o en la ciudad más bonita del mundo: la CDMX.

lunes, 26 de octubre de 2020

“La fragilidad del campamento. Un ensayo sobre el papel de la tolerancia” de L. M. Oliveira

La tolerancia tiene que ver con las acciones, es decir, con la ética, lo que implica el juicio sobre la praxis vertida en la moral.

La idea por su puesto que no es mía, le pertenece a un buen amigo que escribió un libro sobre ética y política para los tiempos violentos que hemos estado viviendo en los últimos años (en breve compartiré mis apuntes de lectura al respecto). Y si lo comento aquí es porque coincide (mínimamente) con los planteamientos de L. M. Oliveira (Ciudad de México) en “La fragilidad del campamento. Un ensayo sobre el papel de la tolerancia” (Almadía, 2013). Son los tolerantes, dice el autor, los propensos, y quizá los únicos con el derecho, a ejercer la intolerancia, incluso usando la fuerza si ésta es necesaria y legítima. En este sentido, y tratando de desenredar la complicada (que no por eso compleja) hipótesis del también profesor de la UNAM, el papel de la tolerancia está frente a los que habitan la barbarie: así que viene bien ser intolerantes con los carentes de empatía, ante los que se mueven psíquica y emocionalmente en el “yo-ellos”. Los otros, reflexiona, son objetos que bien pueden ser víctimas de los bárbaros.
La conclusión es buena, nada qué discutirle, pero desafortunadamente el profesor Oliveira, digo y yo ―¿y quién soy yo para decirlo?― no deriva esto de lo que propuso como premisas y argumentario.

lunes, 19 de octubre de 2020

"El rechazo de trabajo. Teoría y práctica de la resistencia a trabajo" de David Frayne

Anoche mantuve una conversación con un amigo sobre la resistencia al trabajo y estuvimos de acuerdo en un punto: si es por trabajar, como especie humana estamos puesto a ello. Quiero decir que no tenemos ningún problema en entender que eventualmente nos ajustaremos a los engranes de la sociedad capitalista que nos cupo en suerte. Sabemos que nos toca producir, y también sabemos que no siempre seremos los más beneficiados en este proceso. Pero en todo caso ahí estamos, listos para meterle mano a la naturaleza y transformar el mundo. Entonces, si esto es así, aquello de rechazar el trabajo tiene que ver más con los mecanismos de sujeción y de vapuleo hacia nuestro cuerpo y nuestro psiquismo, pero nada más falso que creernos ociosos y parias que prefieren estar tirados en casa sin hacer nada. Vamos, que sí los hay que viven de ese modo, pero no es el caso de lo que resulte ser la estructura, es lo que quiero decir.

viernes, 16 de octubre de 2020

“En los límites de lo posible. Política, cultura y capitalismo afectivo” de Alberto Santamaría

En un coloquio de posgrado donde me tocaba presentar los avances de mi investigación, un profesor me lanzó una pregunta interesante: “¿hasta dónde puedes estirar un concepto sin que éste, en cierto momento, parezca que se ha vuelto frágil en los análisis que hagas con él?”. El tipo sabía que me había metido en un aprieto y parecía disfrutarlo, sobre todo porque en diferentes momentos de su clase donde yo era un simple alumno, le intenté mostrar que los conceptos se agotaban en su significado y en su temporalidad, es decir, semántica e históricamente. No obstante, sostenía yo, hay un elemento lógico que le permite llegar más lejos, es decir, que no por viejo es caduco, más bien robusto. El tipo de barbas y lentes a lo Lennon nunca estuvo de acuerdo conmigo, y eso en cierta forma lo agradecí, porque durante buena parte de sus clases manteníamos un diálogo que cuando yo sentía que comenzaba a calentarse decidía darle la razón. Pero ahí, frente a la cohorte del programa de posgrado me sentía acorralado, sin saber qué decirle.

viernes, 9 de octubre de 2020

“No tengo tiempo. Geografías de la precariedad” de Jorge Moruno Danzi

Unos le llaman capitalismo canalla, otros, capitalismo tardío, a mí me basta con decirle capitalismo cabrón. Y ya me explico.

Los aeropuertos son territorios que lo convocan a uno a pensar el lugar que ocupa en el mundo, más aún cuando se sabe que casi todos los aeropuertos se parecen entre sí. Por ejemplo, las salas de abordar, esos espacios abiertos donde nadie conoce a nadie; claro, uno a veces pide algún tipo de información a los empleados, o, tras una compra, agradece al encargado del quiosco de chatarras. Pero hasta ahí. Tal vez conversa con su compañero de fila, pregunta la hora o se quita una duda sobre el tipo de cubrebocas autorizado para subirse al avión. Se trata pues de monólogos que definen desde el principio una distancia con lo desconocido.

sábado, 29 de agosto de 2020

"Experiencias desnudas" del filósofo Armando Bartra


 Armando Bartra (Barcelona, 1941) es filósofo y ha escrito muchos libros; casi treinta. Vive en México y es profesor en la UAM-X. Lo he visto en vivo y por YouTube. En los pasillos del departamento de sociales de la universidad he coincidido con su andar apresurado, como quien apura el paso porque sabe que llega tarde y lo esperan; es muy alto. Nunca lo he saludado, quiero decir que nunca le he dado la mano; en alguna ocasión cruzó algunas palabras con mi director de tesis y yo estaba ahí, al pie de ellos, viendo cómo la vida pasaba frenéticamente ante mí. Armando Bartra no sabe quién soy yo, nunca he sido su alumno, pero he escuchado sus conferencias y sus clases: hace de académico, de intelectual y de activista, es decir, enseña, construye discursos y sale a marchar. Es marxistas. Es de izquierdas.

domingo, 5 de julio de 2020

Crónicas de lectura: "La multitud errante" de Laura Restrepo



He decidido volver a mi estudio en Ciudad de México; el viaje en autobús me hizo sentir vulnerable, como quien cierra los ojos y voltea la cara esperando a que algo fulminante lo golpee y lo derribe. Así fue como me sentí en mi puesto a un codo de una señora de la tercera edad que bajó en Puebla y yo me seguí hasta el terminal de autobuses de la TAPO. Mi amigo Marco pasó por mí en su carro; estoy muy agradecido con él. Cuando abrí la puerta me encontré con dos facturas por pagar, una fina capa de polvo sobre los pocos muebles que tengo y un ambiente melancólico que esperaba por mí.

jueves, 19 de marzo de 2020

Apuntes de lectura "La dama de la furgoneta" de Alan Bennett



Salí a respirar otros olores, el de la calle de mi colonia. Pero me arrepentí, me quedé parado en el descansillo sin saber qué hacer. El vecino del último piso, un jugador profesional de fútbol americano de los Burros Blancos del IPN, venía subiendo y me vio allí, con el tiempo detenido, como en cámara lenta. Me preguntó si necesitaba ayuda, si había algo que pudiera hacer por mí. El tipo mide casi dos metros y quizá pesa unos ochenta kilos.

sábado, 14 de marzo de 2020

Apuntes de lectura "La Sonata de Kreutzer " de Lev Tolstói



Los clásicos son más bien robustos antes que viejos. Lo repito constantemente entre mis colegas; interpelo a mis profesores con esta idea; salvo los menos, el resto cree innecesaria la vuelta al día en ochenta mundos. La lectura de los clásicos robustece nuestros argumentos, lo repito, y esto hay que entenderlo de una buena vez.