La vida cotidiana es el nivel donde la vida adquiere forma concreta y se reproduce la sociedad. Tiene una ética: ir al trabajo, esperar en la fila del banco, enviar ese mensaje a la persona a la que prometimos decirle “ya llegué; hasta pronto”. La vida cotidiana ofrece estructura y por eso los dos sabemos cuánto tardo en llegar a mi casa desde el trabajo y qué hago los domingos por la tarde. Entonces llamas y esperas a que conteste —debo contestar—, so pena de justificarme con algún imponderable.
